

La Corvina (Cilus gilberti) tiene una carne con mayor estructura que otros pescados blancos y una jugosidad natural que le permite no desarmarse en preparaciones de cocción prolongada. Es la preferida para ceviches de alta gama y preparaciones donde el pescado es protagonista.
A la plancha para una superficie dorada que contraste con la suavidad de la carne, al horno con hierbas, en ceviche de alta gama o en caldillo. Sin piel, la porción está lista para cocinar directamente sin preparación adicional.
Mismo corte y especie. La versión fresca llega los jueves desde la costa y tiene 5 a 7 días de vida útil. La versión congelada permite tener corvina disponible en cualquier momento, con las mismas propiedades preservadas desde el momento de la captura.
Trasladar del freezer al refrigerador 6 a 8 horas antes de cocinar. No descongelar a temperatura ambiente ni en microondas.
No. Filete de Corvina congelado sin aditivos ni conservantes artificiales.
La Corvina chilena (Cilus gilberti) es uno de los pescados blancos más prestigiosos de la gastronomía nacional — reconocida por su carne blanca, firme y jugosa, que se desmenuza en lascas grandes y no pierde estructura en preparaciones de cocción prolongada. Presentada en filete entero sin piel, congelada en su punto óptimo para preservar todas sus propiedades.